
Apareció nuestro joven y talentoso escritor: Andy Gordon y escribió él también estos hermosos pensamientos para Miguel.
No tengo dudas , que esta movida en la vida de Miguel, nos ha conmocionado a todos. Para el será un bálsamo que irá restañando sus heridas y le dará renovadas energías
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Desde las cenizas
Inspirado por Miguel,
Para Don Vilanova...
Y llegamos hasta esa puerta que nos cuesta tanto abrir. Sabemos que para abrirla hay que cerrar tantas otras y duele, como duele. Debemos cerrar las puertas que nos definieron por tanto tiempo o, mejor dicho, que pensamos nos definieron por tanto tiempo. La decisión toma un instante pero encontrar las llaves para poder cerrar definitivamente esas puertas tarda un tiempo. Unas más. Otras menos.
Nos tocará resurgir, renacer. Nacer ya es difícil, renacer un poco más. Para renacer deberemos ser conscientes y esto mismo es lo que lo hace tan doloroso y a la vez tan bello. Dejaremos atrás a esa gente que pensamos nos definía, dejaremos atrás esas actitudes de las cuales nos jactamos y nos hicieron sentir sabios, dejaremos atrás nuestro refugio. La generosidad, la bonanza, la entrega… Tan perfectas en la teoría pero tan difíciles en la práctica. Nos hicieron sentir que dimos y que no paramos de dar pero todo ese tiempo nos fijamos en el otro y nos dejamos de lado. Nos olvidamos de nuestros deseos y anhelos por miedo a ser tildados de egoístas pero llega la hora de pensar en nosotros y qué difícil que es.
Empezaremos de cero, nos miraremos y estaremos vacíos pero por suerte aún nos reconoceremos. Estaremos vacíos para llenarnos de vuelta. El vaso se empezará a llenar y esta vez el contenido lo elegiremos nosotros, la copa será de cristal y nuestra; las aguas de los demás estarán prohibidas, sólo valdrá la propia.
Vamos a herir, vamos a hacer llorar y vamos a llorar. Las lágrimas serán rojas, rojas de sangre que emanará de nuestras heridas tan profundas pero que de a poco se lavarán. El dolor persistirá pero empezaremos a cicatrizar y, amparados por el tiempo y armados de nuestra nueva valentía (porque sólo el valiente puede), llegaremos a ese nuevo lugar donde el verde es verde y el azul profundo de nuestro hermoso cielo nos dará la bienvenida.
Saldremos una vez más a este mundo y daremos las gracias de estar aquí, vivir este regalo que es la vida, a veces tormentosa pero decididamente mágica. Respiraremos un aire diáfano, y con una sonrisa podremos decir:
Estoy aquí,
He renacido.
No tengo dudas , que esta movida en la vida de Miguel, nos ha conmocionado a todos. Para el será un bálsamo que irá restañando sus heridas y le dará renovadas energías
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Desde las cenizas
Inspirado por Miguel,
Para Don Vilanova...
Y llegamos hasta esa puerta que nos cuesta tanto abrir. Sabemos que para abrirla hay que cerrar tantas otras y duele, como duele. Debemos cerrar las puertas que nos definieron por tanto tiempo o, mejor dicho, que pensamos nos definieron por tanto tiempo. La decisión toma un instante pero encontrar las llaves para poder cerrar definitivamente esas puertas tarda un tiempo. Unas más. Otras menos.
Nos tocará resurgir, renacer. Nacer ya es difícil, renacer un poco más. Para renacer deberemos ser conscientes y esto mismo es lo que lo hace tan doloroso y a la vez tan bello. Dejaremos atrás a esa gente que pensamos nos definía, dejaremos atrás esas actitudes de las cuales nos jactamos y nos hicieron sentir sabios, dejaremos atrás nuestro refugio. La generosidad, la bonanza, la entrega… Tan perfectas en la teoría pero tan difíciles en la práctica. Nos hicieron sentir que dimos y que no paramos de dar pero todo ese tiempo nos fijamos en el otro y nos dejamos de lado. Nos olvidamos de nuestros deseos y anhelos por miedo a ser tildados de egoístas pero llega la hora de pensar en nosotros y qué difícil que es.

Empezaremos de cero, nos miraremos y estaremos vacíos pero por suerte aún nos reconoceremos. Estaremos vacíos para llenarnos de vuelta. El vaso se empezará a llenar y esta vez el contenido lo elegiremos nosotros, la copa será de cristal y nuestra; las aguas de los demás estarán prohibidas, sólo valdrá la propia.
Vamos a herir, vamos a hacer llorar y vamos a llorar. Las lágrimas serán rojas, rojas de sangre que emanará de nuestras heridas tan profundas pero que de a poco se lavarán. El dolor persistirá pero empezaremos a cicatrizar y, amparados por el tiempo y armados de nuestra nueva valentía (porque sólo el valiente puede), llegaremos a ese nuevo lugar donde el verde es verde y el azul profundo de nuestro hermoso cielo nos dará la bienvenida.
Saldremos una vez más a este mundo y daremos las gracias de estar aquí, vivir este regalo que es la vida, a veces tormentosa pero decididamente mágica. Respiraremos un aire diáfano, y con una sonrisa podremos decir:
Estoy aquí,

He renacido.