
ÁNIMA Y ÁNIMUS
A la imagen inconsciente, femenina , en un hombre, Jung la llamó ánima, y a la imagen inconsciente , masculina en una mujer la llamó ánimus, Si seguimos indagando y continuamos nuestro anterior trabajo, el ánima es la dinámica arquetípica inconsciente del principio del Eros, en el hombre, mientras el ánimus es el principio del Logos en la mujer. Ambos , han sido internalizados en las proyecciones sobre la madre, en un caso y sobre el padre en otro, en sus infantiles experiencias, o en aquellos OTROS significativos de su entorno.
Al crecer y desarrollar su yo masculino, en un joven, , queda el Eros sin evolucionar en el inconsciente y lo mismo pasa en la joven , con su Logos. Es lo que hemos llamado la función inferior, que posee enorme energía. A medida, que ambos crecen estas funciones deben ser comprendidas y llevadas a la conciencia., acompañando su desarrollo en la individuación,
. Como dijimos antes , esto implica un reconocimiento y un Casamiento de estos dos opuestos dentro de nosotros mismos, para después vivirlos en plenitud en el afuera en los vínculos que desarrollamos con los otros.
También respetando la biología , la mujer tiende más a proyectar, su ánimus , sus fantasías y emociones en un único hombre, por influencia de la cultura. Aunque esto ha ido desapareciendo en el presente. Él generalmente aparece en sueños y ensueños diversificados en las más variadas formas y como complemento de su yo femenino, que tiende más a lo monogámico.
El hombre , dominado por el Logos cultural, suele ser más promiscuo en las relaciones con las mujeres, también porque ha sido más tolerado y ¿porqué no?, la historia la han escrito los hombres. Así en las leyendas de todas las culturas, abundan los héroes, mientras que, las heroínas son más escasas. Por lo menos esto es lo que hemos encontrado en la investigación de las leyendas americanas, que suelen ser uno de mis pasatiempos favoritos.
Un hombre que acepta su ánima con agrado, podrá expresar una conexión y vinculación más armoniosa y sana, cuando busque una compañera. Habrá anclaje, relación emocional más sincera y participación más plena en el vínculo.
Mientras que una mujer, que integre el ánimus en su personalidad, podrá llegar a ser verdadera compañera, seductora, amante , confidente y amiga de su pareja. Lo opuesto, es una mujer puro Eros, que sólo son sombras de sus compañeros, en una especie de participación mística, como suelen decir irónicamente los franceses.
Integrar de forma consciente lo contrasexual de nosotros mismos, es tarea ardua y dura. Las consecuencias de esta no integración, las vemos todos los días y por todas partes a nuestro alrededor y en forma bien cercana, cuando se quiebra la pareja. El ánima y el ánimus , son simbólicamente un dios y una diosa, que viven en un mundo interior
más profundo y alejado que el de nuestro Ego cotidiano.
A la imagen inconsciente, femenina , en un hombre, Jung la llamó ánima, y a la imagen inconsciente , masculina en una mujer la llamó ánimus, Si seguimos indagando y continuamos nuestro anterior trabajo, el ánima es la dinámica arquetípica inconsciente del principio del Eros, en el hombre, mientras el ánimus es el principio del Logos en la mujer. Ambos , han sido internalizados en las proyecciones sobre la madre, en un caso y sobre el padre en otro, en sus infantiles experiencias, o en aquellos OTROS significativos de su entorno.
Al crecer y desarrollar su yo masculino, en un joven, , queda el Eros sin evolucionar en el inconsciente y lo mismo pasa en la joven , con su Logos. Es lo que hemos llamado la función inferior, que posee enorme energía. A medida, que ambos crecen estas funciones deben ser comprendidas y llevadas a la conciencia., acompañando su desarrollo en la individuación,
. Como dijimos antes , esto implica un reconocimiento y un Casamiento de estos dos opuestos dentro de nosotros mismos, para después vivirlos en plenitud en el afuera en los vínculos que desarrollamos con los otros.
También respetando la biología , la mujer tiende más a proyectar, su ánimus , sus fantasías y emociones en un único hombre, por influencia de la cultura. Aunque esto ha ido desapareciendo en el presente. Él generalmente aparece en sueños y ensueños diversificados en las más variadas formas y como complemento de su yo femenino, que tiende más a lo monogámico.
El hombre , dominado por el Logos cultural, suele ser más promiscuo en las relaciones con las mujeres, también porque ha sido más tolerado y ¿porqué no?, la historia la han escrito los hombres. Así en las leyendas de todas las culturas, abundan los héroes, mientras que, las heroínas son más escasas. Por lo menos esto es lo que hemos encontrado en la investigación de las leyendas americanas, que suelen ser uno de mis pasatiempos favoritos.
Un hombre que acepta su ánima con agrado, podrá expresar una conexión y vinculación más armoniosa y sana, cuando busque una compañera. Habrá anclaje, relación emocional más sincera y participación más plena en el vínculo.
Mientras que una mujer, que integre el ánimus en su personalidad, podrá llegar a ser verdadera compañera, seductora, amante , confidente y amiga de su pareja. Lo opuesto, es una mujer puro Eros, que sólo son sombras de sus compañeros, en una especie de participación mística, como suelen decir irónicamente los franceses.
Integrar de forma consciente lo contrasexual de nosotros mismos, es tarea ardua y dura. Las consecuencias de esta no integración, las vemos todos los días y por todas partes a nuestro alrededor y en forma bien cercana, cuando se quiebra la pareja. El ánima y el ánimus , son simbólicamente un dios y una diosa, que viven en un mundo interior

